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Consejos a la hora de contratar los servicios de un asesor fiscal

por Sep 4, 2018Entradas

En la localidad donde resido (Marbella) resulta tremendamente sencillo localizar con facilidad un despacho de abogados o asesoría fiscal especializados en asesoramiento tributario.

En la rama de la asesoría fiscal, como en cualquier otra rama profesional, existen profesionales mejor cualificados que otros, pero es importante advertir que muchas veces los potenciales clientes lo tienen difícil para elegir, al no disponer de referencias de personas de confianza que se lo haya recomendado.

Consideramos que un buen asesor fiscal es aquel profesional que informa al contribuyente de todas las alternativas fiscales existentes para solventar un problema de índole tributaria, buscando la fórmula de pagar lo menos posible en impuestos, siempre dentro de los márgenes que permite la ley.

Hay una serie de consejos que podríamos dar a los clientes que quieran contratar los servicios de un asesor fiscal:

  1. Revisar la pagina web, facebook, linkedin, del profesional o despacho, para obtener información.
  2. No fiarse completamente de todo aquello que el asesor le diga si no se lo explica de forma sencilla y logre entenderlo.
  3. Exigir a los asesores que argumenten por escrito (no solo con opiniones) las respuesta que dan a consultas o cuestiones que el cliente le plantea.
  4. Cambiar de asesor lo más rápido posible cuando no se sientan cómodos con él.

 

La profesión de asesor fiscal  “ NO ESTÁ REGULADA LEGALMENTE”, es decir, no es necesario disponer de título universitario, ni tampoco estar colegiado. Esta es la razón por la cual muchos asesores (entre los cuales me incluyo), cuando nos preguntan cuál es nuestra profesión, respondemos que somos abogados y/o economistas.

El intrusismo en esta profesión es “atroz”, y por mi experiencia profesional detecto la existencia de tres perfiles de asesores:

  1. El bueno.
  2. El guapo.
  3. El malo

El bueno.

Suele corresponderse con un profesional que dispone de título universitario, que ha trabajado durante algunos años en un despacho profesional (bufete de abogados y/o asesoría fiscal) y que dispone de cierto “reconocimiento” entre compañeros de profesión, de trato directo e inmediato, y que trata de informar por escrito de las dudas de los clientes.

Muchas personas creen identificar “al bueno” con aquel que dispone de referencias de otros clientes que le han aconsejado. Por mi experiencia profesional, considero que “las referencias” sólo deben ser consideras como “indiciarias” de un posible “buen asesor”, circunstancia que debe ser complementada con otras cualidades que el cliente debe exigirle, de ahí la importancia del control del trabajo del asesor, tal como he indicado antes, para evitar topar “con un guapo- malo

El guapo.

La principal característica de esta categoría de asesores es que suele ser una persona «guapa», con gancho, un comercial puro y duro, los clientes suelen escogerlos por las referencias que le han dado de él, y por su «labia».

Suele corresponderse con un profesional que dispone de título universitario (los hay sin titulación universitaria), que ha trabajado durante algunos años en un despacho profesional (los hay que no han realizado prácticas) y que dispone de cierto “reconocimiento” entre los clientes (en ocasiones también entre compañeros de profesión).

Dentro de ellos, puedes encontrar al guapo-bueno, y al guapo malo, es difícil diferenciarlos, por lo que recomiendo al cliente que no se fíe nunca de las apariencias, y sea «precavido»

El malo.

Suele corresponderse con un profesional que NO dispone de título universitario (aunque los hay con título), que NO ha ejercido de prácticas durante algunos años en un despacho profesional (los hay que sí han trabajado en otras asesorías) y que podría tener de cierto “reconocimiento” entre los clientes (NUNCA entre compañeros de profesión).

Como podéis comprobar, nos es fácil encontrar un buen asesor fiscal, por ello recomiendo una serie de pautas que puedan ayudar a minimizar “el riesgo” de toparse con uno “asesor malo”.

  1. Debéis estar informados de la formación académica del asesor fiscal (y de sus subordinados). En muchas ocasiones el trabajo contable efectuado en una asesoría fiscal es realizado por personal “no cualificado”.
  2.  Delimitar claramente en el contrato de prestación de servicios firmado entre las partes, cuál es el trabajo que el asesor realizará (presente y futuro) y cual NO.
  1.  Debéis de estar informados si el asesor dispone de un seguro de responsabilidad civil.
  1.   Recomiendo que el cliente “audite” el trabajo del asesor cada dos años mínimo.
  1. Todo buen asesor, debería siempre tratar de responder por “escrito” de cualquier duda de índole tributaria que le sea planteada por el cliente. Yo no soy partidario de la política de “gestos” y de reuniones “cara a cara” entre cliente y asesor, si previamente no existe un informe previo “por escrito” que pueda ser estudiado por el cliente, Las palabras no escritas se las lleva el viento, y luego esdifícil reclamar al asesor.

Gustavo Adolfo Murillo González.

Abogado y Economista.

www.legalitax.com